El PSOE presenta 153 enmiendas parciales a los Presupuestos para orientar la salida de la crisis, redistribuir los limitados recursos y dar esperanzas a los ciudadanos

Begoña García Retegui explicó que las propuestas del PSOE buscan generar esperanza y luchar contra la resignación y fatalismo del que ya es el último presupuesto de Valcárcel


28/11/2013
La portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Begoña García Retegui manifestó que “frente al actual escenario desolador, el PSOE ha presentado un total de 153 enmiendas parciales a los Presupuestos de la CARM para 2014, con el objetivo de orientar la salida de la crisis, redistribuyendo el esfuerzo y los limitados recursos y, sobre todo, para generar esperanza a los ciudadanos en estos difíciles momentos”.

García Retegui reprochó que “Valcárcel se va de la Región dejándonos un presupuesto para la resignación, unas Cuentas que no aseguran las prestaciones sociales ni corrigen las desigualdades ni siquiera tienen como prioridad reducir el paro”.

En definitiva, las enmiendas socialistas tienen como finalidad conseguir más ingresos pidiendo más a los que más tienen, luchar contra el fraude, resucitar a los ayuntamientos de los recortes con que este presupuesto les castiga, para destinarlo a planes de obras y servicios generadoras de empleo en los municipios también las enmiendas están encaminadas para la prestación de servicios públicos, redotar la sanidad pública con programas como el que aseguraría dos comidas al día a los niños en edad escolar de familias necesitadas, para acabar con la opacidad de entes como los consorcios, que están fuera de control y para eliminar partidas superfluas y para aumentar la dotación de la renta básica, de la lucha contra la pobreza.

Por último, García Retegui explicó que el sentido de las enmiendas es, además, para mejorar la formación profesional ocupacional, optimizar los sectores productivos estratégicos y mejorar los programas para que dar cobertura a los 215.000 parados que tiene la Región. “En definitiva, para luchar contra la resignación y fatalismo del que ya es el último presupuesto de Valcárcel”.